TOKIO.- Los medios japoneses se esfuerzan por no generar pánico con su cobertura del terremoto del viernes pasado y sus secuelas. Más que escenas de horror, llenan las páginas con historias de pequeños actos heroicos y con los destellos de esperanza que se vislumbran entre el caos.
A diferencia de los medios occidentales, que advierten sobre el peligro de un segundo Chernobyl, transmiten tranquilidad, en la medida en que es posible. Probablemente no se trata tanto de ocultar la realidad, visible para todos en Japón, sino antes bien de no generar un desánimo mayor.
En ese contexto, la cifra de muertos y desaparecidos identificados tras el terremoto de magnitud 8,9 Richter y el tsunami del viernes aumentó a 5.000, según la policía, mientras una réplica de 6,2 sacudió ayer Tokio y los japoneses salieron a hacer acopio de víveres en medio de un caos cada vez mayor. Sin embargo, algunas autoridades locales temen que la cifra real de muertos supere los 10.000. Sólo en la provincia de Miyagi, una de las más afectadas, se habla de 10.000 desaparecidos, mientras las tareas se ven dificultadas por el corte de numerosas carreteras.
En el noreste de la isla, las fuerzas de rescate siguen buscando entre los escombros cuerpos de las víctimas, aunque las posibilidades de hallar supervivientes se reducen cada vez más.
Una foto de una señora mayor transportada sobre las espaldas de un rescatista ilustra la edición de ayer del diario "Asahi Shimbun". Ambos sonríen, casi divertidos. En páginas interiores aparece una madre con su hijo recién nacido en brazos. Y un hombre que sobrevivió al tsunami sobre el techo de su casa. No hay imágenes de muertos, pánico o caos.
Optimismo
Un diario deportivo titula sus notas con frases optimistas: "Paso a paso vuelven la sonrisa y la vida cotidiana" o "Se avanza, sin cerrar los ojos". Hay quienes critican esta visión periodística y los informes gubernamentales. "Lo que dicen las noticias es totalmente falso", señala el empresario y ex periodista Yasumitsu Yamada, de 44 años, quien estuvo en los últimos días en la zona de evacuación alrededor de las centrales de Fukushima. Allí se encontró con mucha gente totalmente agotada y angustiada, asegura. Pero el gobierno no quiere que se difundan imágenes de este tipo, afirma, la policía quiso evitar que tomara fotografías de estas escenas. Sin embargo, ayer comenzaron a aparecer imágenes de traslado de cadáveres y relatos desgarradores de la catástrofe.
El periódico de habla inglesa "Japan Times" intenta una explicación. En su edición de ayer titula en primera plana: "No existen señales de que los acontecimientos en Japón sean tan graves como en Chernobyl".
Es difícil de imaginar qué podría ocurrir si se desatara el pánico a gran escala en Japón. Sólo en Tokio viven más de 12 millones de habitantes, sin contar a las urbes que limitan con la capital japonesa. (DPA)